El masificado aeropuerto Schiphol de Ámsterdam, uno de los mayores del mundo, tiene multitud de conexiones y servicios. Los autobuses son el sistema más barato de viajar, aunque el tren es muy agradable, la Centraal Station es tan bonita como eficiente, y se puede coger el Eurostar hasta Gran Bretaña. Los ferries conectan Ámsterdam con Gran Bretaña y Noruega. Las carreteras de los Países Bajos están en muy bien estado; hay muchos caminos sólo para bicicletas, y los holandeses permiten subir la bicicleta en un ferry o en un tren de manera fácil y económica.
El mejor y más clásico "estilo Ámsterdam" para moverse por la ciudad es la bicicleta - pero es imprescindible conseguir un candado, pues los ladrones abundan. Por supuesto, la ciudad tiene un tamaño tan manejable que se puede llegar a la mayoría de sitios a pie, aunque cuenta con un eficaz sistema de transporte público, que cubre la mayor parte de la ciudad (no obstante, la zona de los canales puede ser liosa, ya que los tranvías y los autobuses se atascan en las calles 'radiales'). La Centraal Station es el eje central, donde convergen las líneas de tranvías, autobuses, trenes y metros. Para moverse por el centro de la ciudad lo aconsejable es coger el tranvía, pero los autobuses llegan más lejos. Para llegar al aeropuerto lo más útil es el tren, y el metro es lo más rápido para llegar a la estación internacional de autobuses.
La mayor parte de las compañías, de todo el mundo, vuelan directamente a Ámsterdam, pero puede resultar más barato viajar hasta una ciudad cercana como Londres y llegar a Ámsterdam en autobús o tren. Las tasas van incluidas en el billete. En contadas ocasiones, algunas compañías ofrecen billetes por los que sólo hay que pagar las tasas del aeropuerto. El Aeropuerto Internacional Schiphol de Ámsterdam está a 18 km al sudoeste del centro de la ciudad. Cada quince minutos sale un tren que lleva hasta la Centraal Station; es barato y tarda entre quince y veinte minutos. El autobús de la KLM, más caro, conecta el aeropuerto con más de quince hoteles de la ciudad y sale cada media hora. Si se tiene dinero para un taxi, éste tarda entre veinte y cuarenta y cinco minutos.
Ámsterdam está bien conectada con el resto de Europa, incluso con Gran Bretaña, en un autobús de largo recorrido. Los autobuses son más baratos que los trenes.
La principal estación de trenes es la Centraal, que une, regular y eficazmente la totalidad del país, además de países vecinos. Hay servicios de ferry a Gran Bretaña, o se puede tomar el tren Eurostar que atraviesa el Canal. Los pases de Eurail son válidos en los Países Bajos. Los ferries también conectan Ámsterdam con Noruega.
Las autopistas gratuitas de Ámsterdam conectan la ciudad con La Haya, Rotterdam y Amersfort, y con París en seis horas. Se aplican las normas estándar de las carreteras europeas.
Problemas de aparcamiento, infructuosos sistemas de dirección única, calles estrechas en la zona de los canales y, además, ladrones; desde luego, lo mejor es dejar el coche fuera de la ciudad y utilizar el transporte público. Los taxis de Ámsterdam son de los más caros de Europa y los conductores son bruscos (aunque no es de extrañar teniendo en cuenta las condiciones en las que conducen). En teoría no se debe llamar a los taxis en la calle, pero en la práctica eso parece no importarle a nadie.
En los Países Bajos es muy fácil ir en bicicleta y hay caminos habilitados sólo para ellas por todo el país. La bici se puede subir al tren y a los ferries por un módico precio.
Ámsterdam tiene 550.000 bicicletas y es un sistema ideal para moverse, aunque el robo de bicis es bastante habitual. Para quedarse un tiempo, es mejor comprar una bici de segunda mano y uno (o dos) candados.
Con el tránsito de bicicletas no hay mucho transporte fluvial, aunque lo más parecido son los carísimos taxis acuáticos. Un ferry gratuito cruza el norte de Ámsterdam desde cerca de la Centraal Station, y diferentes barcos circulan por el canal en circuitos organizados.